Bucear te cuida - blog

Bucear te cuida

El hombre siempre sintió curiosidad por descubrir las maravillas que guarda el fondo del mar. Y esa naturaleza innata por querer ir más allá, ha facilitado que, desde tiempos inmemoriales, el hombre tratara de hacer todo lo posible por conocer más el mar. Hasta que un buen día, se encontró respirando bajo su superficie.

Han pasado muchos años desde entonces y hoy en día, el buceo recreativo es seguro, amable y accesible. Y claro, es beneficioso.

Para empezar, al bucear tu cuerpo trabaja diferentes grupos musculares y también mejora sus funciones pulmonares. Casi nada.

Pero es que además, al estar en el agua vas a mejorar tu coordinación, tu psicomotricidad y la orientación espacial. No hablamos de ir a la Luna, pero sin duda, sí a otro Planeta. Y como lo que te rodea es agua y puedes moverte en múltiples dimensiones, esa deliciosa sensación de volar estimula tu sistema linfático y te ayuda a liberar toxinas. 

Y puesto a liberar, vas a ver como tu cuerpo y tu mente también son liberados de tensiones, bloqueos y pesadez a los que son sometidos en tu día a día.

El simple hecho de apoyar la cara en el agua, despierta unos sensores que tenemos en la cara, cerca de los ojos y la nariz (los mismos que los mamíferos marinos, y el resto de mamíferos) que, al activarse y comunicar a nuestro cerebro que nuestra cara está sumergida, estimula un reflejo mamífero de inmersión. ¿Qué ocurre a continuación? Pues una serie de fenómenos adaptativos alucinantes de los que hablaremos en otro artículo. Pero, para abrir boca, lo primero que ocurre es que nuestro corazón comienza a latir más y más despacio. Tu respiración se calma y se vuelve más profunda y lenta. Y esto ayuda a intensificar esa placentera relajación que produce bucear. 

Añádele el abrazo del agua y la quietud del silencio y sí, creemos que nuestro subconsciente evoca estados prenatales y una íntima conexión con lo que te rodea.

Hay un frase que nos gusta y nos toca de cerca: “En el interior de cada uno de nosotros, hay un verdadero océano”.

La belleza del mar, y de la Vida.

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