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El sueño de un delfín

Las ballenas y los delfines son animales alegres, familiares y entrañables. ¡Y muy interesantes! 

Estos cetáceos son mamíferos y, lejos de lo que puede parecer, en algunas cosas y de manera muy torpe, los humanos nos parecemos un montón a ellos.

Al fin y al cabo, aunque hoy en día pareciera que lo hemos olvidado, no dejamos de ser un mamífero más. 

Pero ellos, los del mar, cuentan con una serie de adaptaciones fisiológicas al medio alucinantes. Además de ser muy bellos.

Su sistema respiratorio es único. Muy parecido al nuestro, pero con un complejo sistema que les permite mantener la respiración debajo del agua por largos períodos de tiempo. Su sangre es muy rica en hemoglobina y sus tráqueas, incompresibles. Para los amantes de la apnea de relajación, sin duda, los cetáceos son inspiradores.

A la hora de dormir, los mamíferos terrestres desactivamos todos nuestros músculos voluntarios. También le damos al pause a nuestros sentidos de la vista y el. Sin embargo, algo muy distinto ocurre cuando los delfines y las ballenas, u otros cetáceos, duermen.

Ellos todo el tiempo, incluso cuando descansan, son conscientes de su respiración y deciden en qué momento toca recargar su sistema respiratorio con oxígeno, subiendo a la superficie a respirar.

Estos grandullones del mar experimentan una forma inusual de sueño. El sueño de ondas lentas unihemisférico. Cuando descansan, en realidad solo un hemisferio de su cerebro pierde conciencia, por lo que únicamente cierran un ojo (el ojo izquierdo se cierra cuando duerme la mitad derecha del cerebro y viceversa).  Mientras tanto, el hemisferio cerebral despierto, se encarga de monitorear la respiración.

A veces, los delfines flotan inmóviles en la superficie del agua mientras duermen, otras nadan lentamente. Con frecuencia se les ve en parejas, para turnarse,  de modo que un delfín duerme dejándose llevar por la estela el otro, que lo mantiene en movimiento y alerta ante cualquier peligro.

En un periodo de 24 horas, cada hemisferio cerebral recibe cerca de 4 horas de sueño. 

Son tres las razones por las que estos mamíferos marinos se adaptaron a esta peculiar y eficiente manera de dormir. Primero, evitan ahogarse manteniendo “medio” cerebro en vigilia. Segundo, permanecer atentos a cualquier peligro mientras descansan. Y tercero, mantener cierto tono y movimiento muscular para que su cuerpo no se enfríe.

Cuenta una bonita leyenda maorí que los delfines existen desde que un buen día el Sol anunció que, si en algún momento desapareciera la vida en los mar, se suicidaría de tristeza dejándose caer en el mismo. Es por esto que los delfines saltan y bailan sobre el mar. Están recordándole al Sol que aún hay esperanza.

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